miércoles, 10 de julio de 2013

A modo de inauguración

A REPENSAR LA COMUNICACIÓN

Estos tiempos están llenos de adrenalina,vuelve una obligación escribir, al menos para quienes amamos hacerlo. Durante mucho tiempo rehuí la posibilidad de abrir un kiosko virtual como el que ahora pongo a su consideración. Los temores son mayores para quien viene de otros momentos, cuando la palabra Revolución tenía sentido y cuando el oficio de escribir lindaba con la militancia.
Ahora los instantes son otros, más líquidos como decía algún pensador, menos claros, pero sin duda, con más emociones. Quiero estar en primera fila cuando mi país comience a tomar el camino irreversible de la derrota a la pobreza, cuando la igualdad deje de ser una aspiración y se convierta en un acto hermosamente cotidiano, cuando ser de izquierda no tenga sentido sino solamente el ser persona humana, completamente armónica, integrada con el universo y consigo mismo... cuando comunicar tenga un sentido más holístico.
Aquí es necesaria una ruptura y por eso abro este espacio. Desde la comunicación y el periodismo aún hay mucho que reflexionar sobre estos nuevos tiempos. Acabo de leer un texto no tan viejo que me ha conmovido: La Otra Brújula, de Rosa María Alfaro. Es de 2006 y en él reflexionaba sobre el camino que la Comunicación ha recorrido en América Latina. Son tan solo siete años y toda la reflexión valiosa que allí se escribió con frescura parece algo añeja. Claro, eran tiempos en los que la oleada de gobiernos aparentemente socialistas comenzaba a gestarse en América Latina y muchas cosas han cambiado para bien en esta parte del mundo... aunque otras no tanto, como la penalización injustificada de las voces disidentes.
Son apenas siete años y siento que es necesario recoger aportes valiosos como este, darle sentido al nuevo tiempo con sus fantásticos retos y con humildad repensar la Comunicación. Son ahora tiempos en los que la batalla por las conciencias y las voluntades se juega en la cabeza de los seres humanos por medio de estrategias comunicacionales, propagandísticas, publicitarias, metodológicas y periodísticas. En mi siguiente artículo hablaré más en detalle de esto. Son disputas por relatos, por discursos, por hegemonías de sentido.
Pero hace siete años no se intuyeron aún los giros radicales que recièn queremos empezar a asumir. Por ejemplo: Bolivia y el Ecuador son países que se declaran plurinacionales. ¿Cómo se comunica y se escribe plurinacionalmente? ¿Hay una comunicación plurinacional? Otra: en Ecuador van poco más de seis años años de construcción de una nueva idea que busca convertirse en un paradigma opuesto a la caduca visión capitalista sobre el desarrollo. A esto se le ha bautizado como Buen Vivir. ¿Hay una comunicación para el Buen Vivir? Y una más: en el Ecuador de 2013 se cuenta con tres instrumentos que ponen en cuestión todo el ejercicio profesional de la comunicación y del periodismo, al menos lo pone en jaque. Estas herramientas son la Constitución, el Plan Nacional para el Buen Vivir y la Ley de Comunicación. ¿Cómo será la comunicación en este contexto? Todo parece un debate entre medios y Gobierno. ¿Y la sociedad donde queda? ¿Y la ciudadanía de los barrios marginales qué opinan al respecto?
El camino recién empieza y en él han habido malos entendidos y polarizaciones. Tal vez es la hora de que comunicadores y periodistas empecemos a debatir y conversar más antes que sólo cuestionar y criticar. Y no debemos hacerlo solo entre nosotros, sino con toda la sociedad, con el Estado, con las identidades... ¿Acaso pensamos que el mundo se estancó en nuestra forma de ver las cosas?